Cuando el Amor Propio te Abraza

Esta es una corta historia que escribí usando de referencia una experiencia de la vida real. No puedo decir que es mi experiencia porque la realidad es que a todos nos ha ocurrido. El amor es hermoso pero también doloroso. Si no sabemos controlar nuestras emociones podemos hacer daño a la persona que amamos o a nosotros mismos. Y sí, es válido llorar y desahogarse con la persona que más confías.

Espero que sea de tu agrado.

Cuando el Amor Propio te Abraza


Cuando el amor propio te abraza



-Pero ¿por qué se merece mis lágrimas?

-Porque un brujo dicta con amor y no con el juicio- dijo una voz que salió de su interior.

Se mira las manos, los brazos y todo el cuerpo. De él se desprende una luz verde brillante. Se separa de su cuerpo y se posa frente a él. Es su misma imagen, como si se estuviera mirando en un espejo.

¿Quién eres? -le preguntó casi tartamudeando- Soy tu yo interior -le respondió la imagen con actitud de sabio y una tranquilidad que emitía una paz que ambos lo podían sentir.

-Si eres mi yo interno entonces entiendes mi sufrimiento.

-Tu sufrimiento es un paso, tienes que aceptar y soltarlo.

-Pero soltar qué.

-Tu no puedes poseer una persona. No está obligada a amarte. Cada uno son mundos distintos y no es su obligación darte lo que tu esperas ni en la forma en que tu lo esperas -él cae arrodillado soltando todas las lágrimas que había aguantado- pero si yo todo lo que hice fue amarla -dijo casi sin poder hablar porque el llanto lo dominaba.

-Sí, y todo lo que hiciste fue lo correcto. Lo hiciste bien. -se tiró al suelo junto a él para abrazarlo- me siento muy mal -lo dijo casi sin entenderse.

-Lo sé, por eso estoy aquí. -ambos se levantaron del suelo.

-No entiendo qué salió mal.

-La vida es una rueda que está en constantes cambios y evolución. En su momento ella te amó y entregó lo mejor. Pero ahora el camino es otro -se limpió las lágrimas que le quedaban en la cara y se puso pensativo- Sí, se que debo continuar con mi vida. Pero cada cosa me hace pensar en ella.

-Es obvio porque pasaron momentos hermosos que son inolvidables.

-Cierto, los llevaré conmigo y la recordaré con los mejores momentos.

-Agradece al Dios y a la gran Diosa por permitir que disfrutarás de ese gran amor y por la situación que haya pasado. Ahora te conviertes en una mejor persona, una persona más completa que te hará ver más allá de donde solo podías ver. Que te hará cuestionarte donde no encontrabas dudas, que vas a saber identificar los errores antes de cometerlos y más sabio antes de hablar. Es una gran lección que te servirá de amuleto en los retos que se aproximan.

-Ahora lo veo todo más claro. Te agradezco por salir y hacerme entender.

-Recuerda que estaré para ti siempre, solo busca dentro de ti y hallarás las respuestas.

-Gracias, gracias, gracias.

Escrito por Raymond Zayas. (Si lo vas a compartir por favor honra la autoría).

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